
Fue Una.
Luego, fueron Dos.
Ahora, quizás estén con Buda.
Ojalá se queden con él.
Luego, fueron Dos.
Ahora, quizás estén con Buda.
Ojalá se queden con él.
Una última conmemoración a mis ex-muelas. Ellas me observan todos los días junto con una miniatura de Buda encima del monitor: su perturbadora presencia me impulsó a rendirles este pequeño homenaje de despedida. De carácter bizarro y con un claro corte Neo-Ren&Stimpyniano que roza el mal gusto, he aquí mi humilde tributo a un par de partes de mí que jamás pude usar.
Ahora sí, hechas las paces, las entierro bien lejos en el jardín, las tiro al mar, al inodoro, las abandono a su suerte, y que reencarnen en lo que tengan que reencarnar si es que piensan regresar a este mundo.
No es sano convivir con un par de muelas ofendidas.